Ficha técnica
Julio Peña desvela cómo ha sido trabajar junto a Lydia Bosch en 'Fedra, en los infiernos': "Pues bueno, es extraño porque al final pasa una cosa que puedes trabajar con actores que tienen muchísima trayectoria, que son grandes actores que puedes admirar, pero al final como te encuentras tan en la misma situación en los ensayos, como que todo se equipara y de repente solo queda el aprendizaje del teatro y de la actuación y del poder tener un intercambio de arte y de energía que eso al final se queda. Entonces he aprendido muchísimo como personas y como artistas, la verdad. Me gusta mucho encontrarme con gente que tiene tanta trayectoria y que son tan grandes artistas y de repente actúan como completamente normal, que es lo que normalmente suele pasar, pero siempre es muy bonito". A pesar de ser su debut en el teatro romano de Mérida, se muestra tranquilo y entusiasmado por la oportunidad: "Por ahora estoy bien, estoy bien tranquilo. Al final es lo que llevo haciendo toda la vida, subirme a escenarios. Estoy tranquilo y con muchísimas ganas. Amo el teatro y a la vez le tengo muchísimo respeto, así que con mucho amor y mucho respeto voy a subir al escenario". Peña reflexiona sobre las diferencias entre el teatro y el cine, enfatizando que, aunque ambos requieren un código diferente, la esencia de la actuación permanece: "Hay poca diferencia. Un poco el código, porque realmente el subirte a un escenario tiene un código diferente a la ficción. La ficción es mucho más chiquitita y al final en teatro tienes que introducirte en ese código, pero por lo demás, parecido una creación de personaje similar". Total Julio Peña - Bueno, pues la verdad es que José María tenía muy claro lo que quería hacer con el personaje y lo que quería que significara en esta nueva versión de Fedra. Y ha sido bastante sencillo. Yo al final siento que cuando un guion está bien escrito y tienes una buena dirección, es fácil como introducirte en el personaje. Además, he tenido unos compañeros maravillosos que lo han hecho todo muy fácil. - Debutas en el teatro romano de Mérida. ¿Cómo gestionas los nervios de dar ese primer salto? - Por ahora estoy bien, estoy bien tranquilo. Al final es lo que llevo haciendo toda la vida, subirme a escenarios. Estoy tranquilo y con muchísimas ganas. Amo el teatro y a la vez le tengo muchísimo respeto, así que con mucho amor y mucho respeto voy a subir al escenario. - Te hemos visto en producciones con un tirón enorme como el público joven, que también hemos visto en Berlín. ¿Qué diferencia has sentido a la hora de preparar un teatro cuando llevas tanto tiempo haciendo a una película? - Hay poca diferencia. Un poco el código, porque realmente el subirte a un escenario tiene un código diferente a la ficción. La ficción es mucho más chiquitita y al final en teatro tienes que introducirte en ese código, pero por lo demás, parecido una creación de personaje similar. - Para ser tan joven estás encadenando proyectos muy potentes, como haber trabajado en 'El cautivo' de Amenábar, ¿sientes que estás en un momento de inflexión en tu carrera de algún tipo? - No mucho. Siento que llevo desde hace mucho tiempo queriendo trabajar en cosas como las que estoy trabajando ahora. Estoy muy agradecido y no sé, tampoco me parece que haya como A veces hay un punto de inflexión que cambia las cosas, pero yo no siento que nada haya cambiado muchísimo, siento que voy poco a poco eligiendo los proyectos que me hacen ilusión y trabajando con gente con la que quiero trabajar y tirando para adelante. - En 'Fedra, en los infiernos' compartes reparto con actrices de gran trayectoria como Lydia Bosch o Marta Calvó. ¿Qué aprendizaje te llevas de estar tanto tiempo ensayando? - Pues bueno, es extraño porque al final pasa una cosa que puedes trabajar con actores que tienen muchísima trayectoria, que son grandes actores que puedes admirar, pero al final como te encuentras tan en la misma situación en los ensayos, como que todo se equipara y de repente solo queda el aprendizaje del teatro y de la actuación y del poder tener un intercambio de arte y de energía que eso al final se queda. Entonces he aprendido muchísimo como personas y como artistas, la verdad. Me gusta mucho encontrarme con gente que tiene tanta trayectoria y que son tan grandes artistas y de repente actúan como completamente normal, que es lo que normalmente suele pasar, pero siempre es muy bonito. - Como actor joven, ¿qué le dirías a los espectadores más jóvenes que no van al teatro ni tienen ningún interés para que se acerquen y vean Fedra? - A ver, ver teatro en el teatro romano de Mérida me parece una pasada simplemente por la energía que tiene ya perfecta para introducirte en el teatro si no has ido nunca y no has tenido interés. Y el teatro en general, no sé, me parece que es la forma primordial de contar historias. Al final el cine es más joven, tiene 120 y pico años, pero el teatro tiene muchísimo más. Es el arte primordial de la actuación y del contar historias. Entonces a mí me parece que hay que ir al teatro. - ¿Y por qué ver Fedra, en los infiernos? - Bueno, porque me parece que es una forma muy buena de introducirte en el mito clásico porque no es el mito clásico tal cual, es una reinvención de José María del Castillo, pero está muy bien explicado. Me parece que para la gente que conoce el mito la va a disfrutar porque va a haber un montón de referencias y va a haber todas esas cosas que quiere ver cuándo va a haber una Fedra. Y luego para la gente que no conozca el mito todo queda muy claro. Aunque sea una reinvención todo se explica tan bien y además de una forma tan dinámica y visual que me parece que queda clarísimo. Y además el mensaje que transmite José María en esta versión de Fedra me parece muy bueno para todo el mundo. El quitarse la losa de la culpa a veces por cosas y vivir, como dice Fedra, amando como solo los locos saben amar, es un mensaje muy bonito. Imágenes de Julio Peña durante la presentación de 'Fedra, en los infiernos'.
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