PARTE 3-María del Monte desvela el porqué no ha hablado en su libro del robo en su casa

Ficha técnica


Fecha 22/10/2026
Parte 1
Duración 00:10:00
Sonido Ambiente
Edición Editado
Localización Sevilla
Firma Europa Press

María del Monte desvela el porqué no ha hablado en su libro del robo en su casa, o de nada relacionado con la situación de su sobrino, Antonio Tejado: "no. Primero porque eso no ha terminado. Estamos pendientes de que se celebre el juicio y termine. Y segundo porque ese capítulo, cada día que pasa, cada día, y te lo prometo Carlos, luchamos por olvidarlo. Mira, te voy a hacer una confesión. Ha habido recientemente un robo en casa de Sergio. Pues me ha afectado más de lo que yo pensaba. No he dormido bien esta noche". Asegura que los únicos nombres propios que han aparecido son el de sus padres, hermanos y familia, pero ha preferido omitir el nombre de otras personas primordiales en su vida, como su mujer, Inmaculada Casal: "pues porque me encanta respetar la intimidad de los demás. Y esto es un libro de público. Por ejemplo, de inmaculada tampoco, pero esa es mi vida. Y no es porque la tenga que ocultar, obviamente, sino simplemente por una cuestión de protección y de decir lo mío es mío, ¿no? Tienes derecho a tener tu vida, y tu vida es tuya, pero quien tiene que encargarse de preservarla es uno mismo. Eso dicen hasta los jueces. Concede una entrevista a Carlos Herrera, que ejerce de maestro de ceremonias durante la presentación de la obra 'Si el corazón se equivoca, se le perdona', en el Teatro Cajasol, de Sevilla. María bromea con la posibilidad de ser madre y aprovecha para tener unas bonitas palabras para sus sobrinos: "mucho. Sí, sí. Además, de hecho, digo que a quien dios no le da hijo, le da sobrino. Al demonio lo he quitado de en medio. Ese no pinta aquí nada. Y tengo sobrinos muy familiares y que son maravillosos. Que me adoran. Que siempre están ahí. Aunque cada uno tenga su vida. El tema es que cada uno tiene su vida, ¿verdad? Lo que viste es eso, ¿verdad?". Carlos Herrera habla de su nieto, bromeando: "mi nieto es igual que yo. Es una cosa sorprendente, porque los saltos generacionales. Tengo una fotografía que me la enseñaría ahora, porque no se ve. Pero es una cosa, porque es rubio. Tiene los ojos claros, como yo". Además, confiesa que desde que nació el niño le pide a la Virgen del Rocío por él tras la entrevista, maría del monte posa con su mujer, Inmaculada Casal. - Tú coges de papeles, tú le metes fuego y llega la llama de momento, pero en el momento ya es nada, me dan más miedo las candelas de encinas. - ¿Qué día entendiste que había que levantarse del sofá y arrancar el motor? ¿Y por qué? - Pues mira, me llevé tres meses... Encerrada en casa, en el sofá, con una mano aquí, puesta, con mano no sé para qué, ¿sería para protegerle el corazón? No lo sé. Pero me llamaban, venían a por mí, gracias a Dios. Ha habido gente que no me ha soltado de la mano, y aquí hay muchas de ellas. Pero ninguna propuesta me valía. ¿Vamos a tomar café? No. ¿Vamos? No. ¡Ni a comer. Carlos! Me invitaban a comer y decía que tampoco. Entonces dije, esto no puede ser, aquí está pasando algo. Aquí está pasando algo y esto hay que arreglarlo, no se puede no tener ganas de vivir de esta manera, ¿no? Y ahí ya busqué ayuda profesional, la sigo manteniendo por otros avatares que han sucedido en mi vida y que todavía no los tengo superados. Y empecé a arrancar, arrancar un poquito, arrancar un poquito. Y ya me desmelené. Yo soy de coger toro por los cuernos. Cuando vengo, veo de cogerlo por los cuernos. Para arreglar las cosas, lo primero que hay que hacer, y para arreglar problemas, es saber que lo tienes. Si tú no reconoces que tienes un problema, ¿qué puñeta vas a arreglar? Ese día lo reconocí y a partir de ahí empecé a poner remedio - ¿Cuánto tiempo estuviste así? - Tres meses. - ¿Tres meses tirado en el sofá? - En off, en modo avión - Es bien. - Y me tiraba pero no podía, pero ni Inma. ni mi prima llevaba todos los días, ni mi hermano, no, no se podía. Porque en ese momento tú tienes más peso que todos los demás. - ¿No te gusta la muerte? - ¿A mí y a ti? ¿A que no? - Yo no me he muerto nunca, pero... - ¿Tú qué sabes? Tú sabes mucho, tú sabes que si te has muerto ya que eres un alma vieja. - Tú le cerraste los ojos a tu madre, pero no a tu padre. A mi padre ni lo vi. Me quedé con él todas las noches. Arrimé un sofá a la pared donde estaba, pero ni lo vi. - ¿Pero en la habitación contigo? - No, no, en la misma, en el sanatorio. Él estaba en un sitio, quitaba la pared, yo cogía el sofá, lo arrimé, y le dije, venga gordito, por qué no le gustaba estar solo Pero no lo vi. Sin embargo, con mamá fue al instinto, pero no sé por qué. O sea, yo no me lo propuse. Estábamos en casa todos, ella cerró sus manos. Se fue, y no sé por qué instintivamente le cerré los ojos. Creo que por tanto contacto diario, tantas, ¿sabes? Y decirle a ella, pues ya descansa, pero es que no sé por qué, todavía no lo sé. Con la jindama, la nieve da eso. - Hablas mucho en tu libro del tiempo de la pandemia, de cómo engañabas bondadosamente a tu madre con lo que tenía de referencia, con la referencia a sus hijos, especialmente a Antonio. Pero tienes una frase, la gente se va a la habitación del lado. - Eso es de San Agustín. - Cuéntame eso. - San Agustín dice que nadie se va, sino que se van a la habitación del lado. Te dice más cosas, te dice que por el hecho de no ver a alguien implica que tú no lo quieras. Eso es de San Agustín. Entonces me agarré mucho a esa frase, ¿verdad? Yo a la gente que quiero la voy a querer, yo creo que hasta después de que me muera. - Lo que la vida te va quitando por un lado, ¿tú dices que te lo da por otro? - La vida es un juego, un juego que te toma y dame. En una época gana, la baza en otra, la pierde en otra empata. Yo creo que, gracias a Dios, he ganado muchas partidas, pero es un juego sin lugar a dudas. - ¿Te gustaría volver a pasar otra vez la vorágine de los años 80 y 90 con el éxito fulgurante que hacía que estuviera, María? La número uno, en el 89, en la lista de programas pop en TVE ¿Eh? No, no, no, el programa pop de televisión. Y al año siguiente estuviera el número uno la nueva canción que tenía y la número dos era la anterior que había estado el año pasado. Eso yo creo que no lo vuelvo a ver nunca en la vida. - Ni yo. - No lo vuelvo a ver, con ningún artículo, ni con Taylor Swift, ni con Carol G, ni con Rosy Stones, ni con nada, nada más que con ti. Si eso te volvería, ¿volverías a pasarlo otra vez? - No lo sé. Tendría que empezar a venir y a lo mejor se hace como hizo, que no me di ni cuenta. Que tú te metes en el día, día, día, día, día, día, día y después todo en la suma de los días.Pues no lo sé. Pero yo creo que para tanto no estoy yo ya, ¿eh? - Bueno, ni yo. - Víctor de la Portilla, que era mi técnico en la radio, me manda un mensaje ayer. Y me dice... Acuérdate del día que pusimos el disco de María, que tú lo escuchaste y dijiste vuélvemelo a poner otra vez. Y me dijiste, ese disco va a ser un bombazo inevitable, prácticamente inevitable. ¿Tú creías en ese disco cuando lo estabas grabando, lo que luego pasó? - No. A ver, yo creía en ese disco, pero lo que luego pasó fue algo increíble, cómo me lo iba a creer yo. Lo que pasa es que es verdad que llevaba toda la ilusión, yo iba con mi disco a todos sitios, y se hicieron una edición de 10.000 copiadas, y cuando pasó la feria, ya habían quedado en 8.000. Y entonces todo el mundo empezó como a... Pero yo no me desilusioné en absoluto. Soy muy buena a Tauro y dije, esto tiene que ser así, tiene que ser así, tiene que ser así. Seguí y dice que quien la sigue la consigue - Pero no es solo llegar, también es mantenerse. Quiero decir que no fue flor de un día. Porque es verdad que hemos conocido a muchos artistas que han tenido un gran éxito, lo que llaman los americanos de One Kid Wonder, pero que después han desaparecido, se han difuminado, han sido volátiles prácticamente todo. Pero has continuado durante muchos años manteniéndote en ese estatus. Supongo que entiendes que eso es otro milagro. - A ver, yo es que como estoy como un cencerro. Me meto en muchas berenjenas de calor. Y no me corto por nada en lo que crea. En lo que no creo no, pero si creo en algo voy a hacer. Ya está. - ¿Y por qué has escrito este libro? - Lo digo al principio. En primer lugar porque me ha dado la gana. Porque dicen que a cierta edad una se puede permitir cierta licencia y yo la verdad ya la tengo. También lo explico. Pero bueno, principalmente y lo más aparte porque Harper Collins vino todo a raíz de la frase que le dije a Jordi Évole que no entendía por qué la gente se acababa tiempo para ir al tanatorio y si tú llamabas a alguien para que se tomara un café contigo, no había tiempo. Pero para el mal alguien te iba a cumplir. ¿Cumplir con quién? ¿ Y yo creo que mi asentamiento me ha llevado a hacerme mi asentamiento. Mis reflexiones conmigo, el pasar tiempo conmigo, el observar cada vez más. Estamos regulares. - ¿Por qué no has querido hablar de nombres propios en el libro? - Pues porque me encanta respetar la intimidad de los demás. Y esto es un libro de público. Por ejemplo, de Inmaculada tampoco, pero esa es mi vida. Y no es porque la tenga que ocultar, obviamente, sino simplemente por una cuestión de protección y de decir lo mío es mío, ¿no? Tienes derecho a tener tu vida, y tu vida es tuya, pero quien tiene que encargarse de preservarla es uno mismo. Eso dicen hasta los jueces. - No has querido tampoco algunos pasajes de tu vida, de vuestra vida, recientes, muy severos y duros, ni siquiera contarlos. - No. Primero porque eso no ha terminado. Estamos pendientes de que se celebre el juicio y termine. Y segundo porque ese capítulo, cada día que pasa, cada día, y te lo prometo Carlos, luchamos por olvidarlo. Mira, te voy a hacer una confesión. Ha habido recientemente un robo en casa de Sergio. Pues me ha afectado más de lo que yo pensaba. No he dormido bien esta noche - El mismo modo operandi

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