Alberto Núñez Feijóo le dedica unas bonitas palabras a Fernando Ónega durante su homenaje

Ficha técnica


Fecha 07/08/2026
Parte 1
Duración 00:09:25
Sonido Ambiente
Edición Bruto Compactado
Localización Lugo
Firma Europa Press

Alberto Núñez Feijóo le dedica unas bonitas palabras a Fernando Ónega durante su homenaje: "Fernando Ónega es una figura familiar, una figura reconocida durante todo este tiempo por la iglesia en el medio de los ciudadanos de nuestro país, desde luego por todos los periodistas de nuestro país y por toda la clase política de la democracia en este mundo. Desde la perspectiva de quien, como yo, ha tenido la fortuna de considerarle un amigo, un consultor en los temas al que siempre podías acceder y un gallego, un gallego de final. Una nación es una historia compartida, es una serie de cestas, una economía, una democracia, un territorio, un tejido productivo. Una nación se compone de muchas cosas, pero sobre todo una nación se compone de paradas. Una nación es también el relato, el relato de quienes somos, de cómo hemos llegado hasta aquí, de los siglos con los que nos hemos conformado, de cuáles son los valores y los principios que inspiran a la referida nación. Es ponerle palabras a los hechos es construir las frases, los discursos los artículos que nos definen como nación como comunidad y en esta tarea pocos han sido tan significados en los últimos 50 años en España como Fernando Ónega". Y añade: "la trayectoria de Fernando además corre paralela a la de una España que empezaba a cambiar rápidamente cuando él se inició en la procesión. Hay muchos gallegos que tenemos cosas en común, probablemente muchos de los que estamos aquí. Bueno, parecemos, nacimos en lugares pequeños y aprovechamos las oportunidades que nos vengan. Podemos labrar un futuro mayor con un sentido más alto de un lugar donde nacimos probablemente con los dos gallegos nos formamos en internados él se formó en un seminario donde salió con 15 años para hacerse periodista del progreso y aprovecho para saludar a su editor Fernando ya nunca volvió a ser otra cosa como periodista Fernando lo fue todo en todos los medios en prensa escrita, en radio, en televisión dirigió cabeceras como ya condujo programas en televisión española protagonizó la cobertura histórica del 23 de febrero trabajó en la cadena ser y desde onda cero escribió y pronunció sus últimas páginas periodísticas. Y se despidió de todos nosotros, de los españoles, de todas las edades y condiciones a los que había acompañado desde casi no recordemos. Fernando supo aportar al periodismo una calidez humana que nos recuerda que los protagonistas de las noticias tienen nombre y tienen vida, pero sin caer en el sentimentalismo que pretende hacer caja con la desgracia. En esto como en todo mostró una elemental prudencia gallega. También quiero valorar que Fernando que conocía la trastienda y las papalinas de la política como nadie no se dejó llevar por algunas tentaciones que hoy amenazan con convertir la discusión política en una mesa de tabúes". Palabras de Alberto Núñez Feijóo: Agradezco la deferencia de permitirme hablar previamente para recordar la semblanza de un hombre que decía que era gallego y periodista. Gallego y periodista, pero no sabía en qué modo. Y que ha sido parte fundamental de la vida de España durante más de 5 décadas. Durante más de 50 años. Y quiero profundizar en esta idea, no es una idea, es un hecho, de por qué Fernando Ónega ha sido capaz de estar siempre en la actualidad y leer, relatar, contar, vivir y trasladar lo que ha pasado en España en los últimos 50 años. Fernando Ónega es una figura familiar, una figura reconocida durante todo este tiempo por la iglesia en el medio de los ciudadanos de nuestro país, desde luego por todos los periodistas de nuestro país y por toda la clase política de la democracia en este mundo. Desde la perspectiva de quien, como yo, ha tenido la fortuna de considerarle un amigo, un consultor en los temas al que siempre podías acceder y un gallego, un gallego de final. Una nación es una historia compartida, es una serie de cestas, una economía, una democracia, un territorio, un tejido productivo. Una nación se compone de muchas cosas, pero sobre todo una nación se compone de paradas. Una nación es también el relato, el relato de quienes somos, de cómo hemos llegado hasta aquí, de los siglos con los que nos hemos conformado, de cuáles son los valores y los principios que inspiran a la referida nación. Es ponerle palabras a los hechos es construir las frases, los discursos los artículos que nos definen como nación como comunidad y en esta tarea pocos han sido tan significados en los últimos 50 años en España como Fernando Ónega. La obra de Adolfo Suárez quizás hubiese sido parecida sin Fernando Ollet, pero la historia, la imagen pública, el recuerdo de Suárez serían muy distintos, serían muy distintos sin las palabras, sin las frases, sin las fórmulas, sin los giros que Fernando acuñó por él. También la del sentido español, pues seguro que se hubiera desarrollado por unas gracias similares, pero sin Fernando no la hubiésemos conocido o al menos no la hubiésemos contado de la misma manera y la democracia la democracia española existiría por supuesto, existiría con sus triunfos, con sus momentos oscuros con sus retos, pero en cierto sentido no sería la misma si Fernando López no hubiese puesto las palabras. La trayectoria de Fernando además corre paralela a la de una España que empezaba a cambiar rápidamente cuando él se inició en la procesión. Hay muchos gallegos que tenemos cosas en común, probablemente muchos de los que estamos aquí. Bueno, parecemos, nacimos en lugares pequeños y aprovechamos las oportunidades que nos vengan. Podemos labrar un futuro mayor con un sentido más alto de un lugar donde nacimos probablemente con los dos gallegos nos formamos en internados él se formó en un seminario donde salió con 15 años para hacerse periodista del progreso y aprovecho para saludar a su editor Fernando ya nunca volvió a ser otra cosa como periodista Fernando lo fue todo en todos los medios en prensa escrita, en radio, en televisión dirigió cabeceras como ya condujo programas en televisión española protagonizó la cobertura histórica del 23 de febrero trabajó en la cadena SER y desde Onda Cero escribió y pronunció sus últimas páginas periodísticas. Y se despidió de todos nosotros, de los españoles, de todas las edades y condiciones a los que había acompañado desde casi no recordemos. Fernando supo aportar al periodismo una calidez humana que nos recuerda que los protagonistas de las noticias tienen nombre y tienen vida, pero sin caer en el sentimentalismo que pretende hacer caja con la desgracia. En esto como en todo mostró una elemental prudencia gallega. También quiero valorar que Fernando que conocía la trastienda y las papalinas de la política como nadie no se dejó llevar por algunas tentaciones que hoy amenazan con convertir la discusión política en una mesa de tabúes. Fernando algo dijo el mismo, sabía que la política necesitaba un relato pero en realidad no puede traicionar la realidad. Con mi nota tantos aprendices de lujo que existen en España de hoy. Y de verdad que la España de hoy no parece dejar mucho espacio al optimismo. Y lamento que Fernando se fuera y nos dejase solos en este panorama. Que no le diese tiempo ver una España mejor, una España más funcional, una España más divina, una España más culta, más humana, con más hostilidad, con más reflexión y con una política que no es la amenaza. Pero aprovecho este momento para decirle que esa España vendrá y que también él será parte de ella desde la memoria que ayudó a construir. Porque si las personas que construyeron la democracia hoy no está en busca. Acabo ya. Fernando, lo he dicho, no sabía si era más gallego o más periodista. Supongo que su familia podrá acreditar. En mi opinión, era más gallego. Pero en mi opinión, si no hubiese sido gallego, no pudiese ser este excelente periodista. Ahora bien, como todos los gallegos, yo creo que tampoco hace falta decir, si no es más gallego o más periodista, está claro que siempre siempre siempre siempre recordaba Bosteiro y Lugo eran sus macondos, eran sus orígenes eran sus raíces y por supuesto siempre en Madrid y en cualquier lugar sabíamos que estábamos ante un maestro del periodismo pero fue también un gallego celular porque sin exigencias llegó un bagaje como lucense allá donde fue y hoy, querida alcaldesa recibe un justo nombramiento promovido por Julio, por Julio Vendio, al que le debemos nuestro reconocimiento, y secundado de forma amplia cuando escribía el monopífulo Julio, perdón, por una sociedad civil lucense de mayoritaria. Un homenaje que sencillamente reconoce una realidad que todos los que alguna vez le leímos, le escuchamos, o incluso tuvimos la suerte de ser amigos suyos, hemos tenido siempre presente. Un homenaje que tendrá continuidad estos días con otros actos en su memoria, sabiendo además que el mejor homenaje de Fernando, que es su voz, sus artículos, no cae de estar ahí. Yo no solamente diría que están ahí, sino que deben ser consultados, deben ser releídos para acertar en este sendero estrecho en el que se encuentra hoy la política sexual. Muchas gracias a todos ustedes, muchísimas gracias y muchas felicidades a su familia. Sé que no es fácil perder a una persona en su plenitud. Efectivamente, yo, como Julio, también en la acción de SMS, también me contestó, dice, más o menos, oye, Fernando, me han dicho que estaba mal, no sabía que estaba sin que hospital. Me contestó rápidamente. Me dijo, no, no, estoy en el hospital pero ya me encontré gay y pronto nos veremos. Efectivamente, no nos podemos ver más. Fernando era una persona de la familia para los gallegos de nuestra generación. Era una persona con la que entendías España y con la que te sentías seguro en nuestra España. Bueno, lamentablemente no está pero nos corresponde a nosotros garantizar que su obra permanece, que su calamite permanece y que aquella política y aquella palabra del político vuelva a tener sentido en la sociedad. Muchas gracias. Imágenes de Alberto Núñez Feijóo durante su discurso en el homenaje a Fernando Ónega.

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