Ficha técnica
Felipe VI recalca el "orgullo" de poder entregar los Premios Nacionales de Investigación 2025. Declaraciones del rey Felipe VI, quien ha llegado este lunes al Palau de Pedralbes de Barcelona, donde ha entregado los Premios Nacionales de Investigación 2025, "uno de los mayores reconocimientos al talento científico", ha recalcado. Discurso de Felipe VI: "Bueno, sinceramente, la verdad es que dan ganas de seguir escuchándoles para conocer más sobre lo que hacen, cómo lo hacen y cómo inspiran a las próximas generaciones. Muy buenas tardes, presidente de la Generalitat, ministra de Ciencia, Innovación y Universidades, delegado al Gobierno en Cataluña, alcalde de Barcelona, autoridades, miembros del jurado, por supuesto los premiados y premiadas de esta edición. Y también un saludo a los familiares que estén con vosotros aquí hoy, compañeros y compañeras que trabajen con vosotros. Algunos creo que están en una sala aquí al lado. Muchas gracias, presidente, alcalde, por la su hospitalidad aquí en Barcelona, en Cataluña, en aquel Palau de Pedralbes. Es un placer realmente dirigirme a todos vosotros en esta nueva edición de los Premios Nacionales de Investigación, uno de los mayores reconocimientos al talento científico que impulsa el progreso de nuestra sociedad, como recordaba Cristina en la presentación. Y es un orgullo celebrarlos aquí en Barcelona, una ciudad de referencia en España y en Europa, donde la ciencia, la cultura, la industria dialogan entre sí con una clara vocación internacional. Lo pude comprobar hace bien poco en la inauguración del Kaiser Research Institute, un centro de vanguardia en investigación biomédica y en la generación de conocimiento al servicio de la salud especializado en inmunología. Hoy Barcelona nos acoge por tanto para que con visión de Estado y la vocación de impulsar apoyar y animar a nuestros científicos en su tarea exigente, no solo de investigación, sino de servicio a la sociedad rindamos el homenaje que bien merece una comunidad discreta en su presencia, pero decisiva en su impacto. Una comunidad que avanza en silencio que persevera en la incertidumbre y que paso a paso ensancha las fronteras de lo posible. Porque investigar es ante todo una forma de mirar, si me permitís, mirar con curiosidad, con rigor y con libertad. Es adentrarse en lo desconocido con la convicción y la humildad de saber que cada pregunta abre un camino y cada respuesta a su vez nuevas preguntas. Es aceptar que la verdad no siempre se revela de inmediato, pero que siempre merece ser buscada. En este contexto, quisiera recordar la figura de Narcís Monturiol, nacido en esta tierra. En el siglo XIX concibió una idea audaz, una nave capaz de habitar el mar, el Ictíneo, un submarino pionero, el llamado Barco Pez. Aquel proyecto nació de la ambición profundamente humana de abrir nuevas vías al conocimiento. Fue una idea adelantada a su tiempo, un horizonte que empezaría a tomar forma algunos años después con el más conocido Isaac Peral y cuyo eco alcanza nuestros días. Hoy, el nombre de Monturiol junto al de Peral es el de uno de los modernos submarinos de la clase S80 Plus de la Armada Española, como justo homenaje a su visión científica. Sin embargo, su creación, aquel Ictíneo al que me refería, no logró consolidarse, más allá de la fase experimental, por falta de respaldo. Tampoco Peral tuvo el apoyo necesario, aunque su submarino pionero sí llegó a ser plenamente operativo. Pero le falta la complicidad y el compromiso de muchos en aquella para darle continuidad. Esta historia nos deja una enseñanza que conviene no olvidar El talento por s solo no basta Necesita ser acompañado, apoyado comprendido sostenido y reconocido. Y ello no es posible sin personas e instituciones que respalden el esfuerzo, crean en el valor del conocimiento y apuesten fuertemente por la ciencia y la investigación como un elemento clave para nuestro desarrollo y nuestra competitividad como país, también para nuestra autoestima y nuestro prestigio. Con el tiempo hemos aprendido esa lección en España. En el pasado nuestra ciencia resistió más que avanzó, guiada por la vocación de quienes no renunciaron a investigar incluso en condiciones adversas. En las últimas décadas, con oscilaciones debido a las coyunturas, evidentemente, en cambio, ha crecido y se ha consolidado un amplio consenso social en torno al valor de la investigación y la innovación y sobre la necesidad de dotarlas de más recursos y de un marco legal cada vez más adaptado a su labor. Porque, insisto, nuestro mayor patrimonio es el talento. Lo demuestran las trayectorias de nuestros premiados. Sus conocimientos abarcan desde la biología molecular y la genómica hasta la medicina y la ingeniería aplicada, la exploración de nuestros orígenes y el estudio de los ecosistemas, desde la física, la química y la ciencia de materiales hasta las matemáticas, la inteligencia artificial y las ciencias sociales. Y este talento se sostiene sobre dos grandes aspiraciones, comprender mejor y servir mejor a la sociedad. Precisamente ese propósito, poner el conocimiento al servicio de la sociedad, es el que hoy, en la complejidad que vivimos, adquiere un relieve singular. Es un tiempo de transformaciones profundas que afectan a la seguridad, la energía, la salud, al entorno natural, a la tecnología y a la propia organización de nuestras sociedades. Necesitamos saber más y mejor y cada vez lo podemos hacer mejor lo cual también tiene sus retos. Nuestros científicos y científicas participan, como es lógico, en este proceso, pero lo hacen desde una convicción ética muy arraigada, la de investigar situando a la persona, a las personas y a su dignidad siempre en el centro. Todo hombre puede ser, si se lo propone, escultor de su propio cerebro. Seguro que algunos conocen esa frase, la idea de Santiago Ramón y Cajal, premio Nobel hace ahora 120 años. Nos recuerda que el conocimiento se construye con esfuerzo y voluntad y solo alcanza su pleno sentido cuando se orienta al bien común. Queridos y queridos primeados, hoy reconocemos en vosotros esa capacidad de dar forma al saber y vuestro compromiso con una sociedad mejor. Vuestras trayectorias son ciencia orientada al bien común, conocimiento al servicio de las personas. Como país nos corresponde estar a la altura de ese esfuerzo, acompañarlo, favorecer la colaboración y asegurar a la investigación el respaldo necesario para que siga avanzando. El ICTINEO nos enseñó que una gran idea puede perderse si no encuentra apoyo. Que este reconocimiento de hoy nos impulse a todos a lo contrario, a persistir, aunar esfuerzos y a aprovechar las oportunidades. Gracias por vuestra contribución a un futuro mejor enhorabuena y por supuesto os deseo que sigáis con esa misma ilusión, con ese mismo esfuerzo con esa misma perseverancia haciendo ciencia y formando a nuestros futuros científicos para mañana muchas gracias". (Fuente: RTVE)
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