Ficha técnica
Tamara Gorro habla de su trastorno alimenticio: "lo sabían todo menos yo, al principio. Luego cuando yo empiezo a tratar con los médicos de la depresión llegamos a ese problema, que es lo que digo, que cuando yo hablo de esto en el libro es porque te curas de una cosa, pero los problemas siguen, más graves menos graves. Yo de esto no estoy curada, yo no podría hablar de este proceso porque estaría dando un mensaje a personas, probablemente erróneo. Lo que sí puedo decir es que ahora estoy gestionándolo de una manera que no me pueda perjudicar o retroceder. No tengo ni la palabra adecuada, voy a decir que estoy en el camino". Sobre su intento de suicidio, explica: "yo de verdad que pensé que no iba a estar viva para escribir este libro. (...) Sí, es que ahí lo pienso de verdad, porque yo pensé que me llevaba por delante. Casi me lleva, pero después pensé que no salía. Incluso llegué a decir, voy a vivir así. Entonces, es volver a vivir, porque he superado algo que por desgracia se lleva la vida de muchísima gente y después, porque después de 37 años, porque tengo 38, me he conocido. Entonces, es que me estoy conociendo". Habla del importante papel de Ezequiel Garay en su vida: "es muy difícil estar al lado de una persona que está malita. Es muy difícil. Pero Ezequiel en ningún momento me ha dejado sola. Igual que la gente que me quiere, no me han dejado sola. Yo me he alejado del mundo. Consideraba que era lo mejor". Expresa su deseo de que su exmarido encuentre el amor: "bueno, es que Ezequiel, cuando nos divorciamos, es el padre de mis hijos, una persona que voy a querer siempre, y ya está. O sea, ya es diferente, en el sentido de que él ya tiene su vida, yo tengo la mía. Lo que más deseo es que él encuentre a una mujer que le quiera como se merece, porque se lo merece, y así sus hijos serán felices, y yo también". Confiesa estar dispuesta a volverse a enamorar: "yo ahora mismo estoy conociéndome a mí de tal manera que yo estoy abierta al amor, pero dejé de creer en el amor. Porque para mí la familia era lo que yo tenía, mis hijos, mi marido entonces. Entonces, bueno, ¿me planteo volver a vivir con alguien? No, eso no me lo planteo. ¿que a lo mejor me puedo enamorar? Puede ser". Sobre la última polémica relacionada con ana obregón, opina: "bueno, mira, lo que me parece es que ana tiene que pasar de todo. Ana tiene su niña, es feliz, es suya, quiero que me entendáis porque digo esto, y punto y pelota, siempre va a haber gente que te va a cuestionar. Da igual, se acabó, que se cuestione lo que quiera, da igual". Explica las razones por las que ha elegido a María del Monte como su madrina: "María del Monte es una persona que cuando nos conocimos, no habíamos tenido nunca amistad, nos conectamos mucho. Yo he estado con ella mucho, mucho el teléfono durante mi proceso, ella me confesaba, yo la confesaba, nos hemos ayudado, me ha ayudado mucho y ha empatizado una barbaridad. Buscaba la voz de la experiencia en este proceso y ella ha pasado cosas muy dolorosas y es la mejor que me va a entender en este libro y lo va a saber expresar". Total Tamara Gorro: - Yo hablo de mí porque yo no sé otras personas cómo han vivido su enfermedad. Entonces, joder, vuelvo a vivir. - Nos hemos enterado del problema de alimentación. - Sí. - No lo sabíamos, tú no eras consciente. ¿Lo sabían todos menos tú? - Lo sabían todo menos yo, al principio. Luego cuando yo empiezo a tratar con los médicos de la depresión llegamos a ese problema, que es lo que digo, que cuando yo hablo de esto en el libro es porque te curas de una cosa, pero los problemas siguen, más graves menos graves. Yo de esto no estoy curada, yo no podría hablar de este proceso porque estaría dando un mensaje a personas, probablemente erróneo. Lo que sí puedo decir es que ahora estoy gestionándolo de una manera que no me pueda perjudicar o retroceder. No tengo ni la palabra adecuada, voy a decir que estoy en el camino. - ¿Sigues tratándolo? - Sí, sí, claro. Eso yo lo digo abiertamente, sí. - No es toda la exposición mediática que te ves tú, ese perfeccionismo. - Por eso, es que no soy perfecta. - ¿Y Tama ahora qué quiere? - Tama ahora quiere seguir siendo Tama. Yo soy yo. A Tamara, la fuerte, esa la necesito. Te voy a poner un ejemplo. Si hoy me sucede un problema muy fuerte y tengo una entrevista, y tengo un programa, no voy a decir... Hombre, pues no, necesito a esa Tama de arrolladora, aquí estoy y me como la cámara. Pero yo quiero ser yo, ya está. Hay dos momentos en mi vida. Cuando anuncié lo de mi hija, la gestación subrogada, que dije, se acabó el esconder todo, esta soy yo, y hay otro momento que es ahora. Voy a seguir gustando a la gente y otros odiándome, pero soy yo. Se acabó. - ¿Qué papel ha tenido Ezequiel en todo este proceso? - Es muy difícil estar al lado de una persona que está malita. Es muy difícil. Pero Ezequiel en ningún momento me ha dejado sola. Igual que la gente que me quiere, no me han dejado sola. Yo me he alejado del mundo. Consideraba que era lo mejor. - ¿Y vosotros, la separación, Ezequiel ha estado? - Bueno, es que Ezequiel, cuando nos divorciamos, es el padre de mis hijos, una persona que voy a querer siempre, y ya está. O sea, ya es diferente, en el sentido de que él ya tiene su vida, yo tengo la mía. Lo que más deseo es que él encuentre a una mujer que le quiera como se merece, porque se lo merece, y así sus hijos serán felices, y yo también. - ¿Estás preparada para ver a esa mujer? - Si le quiere y le hace feliz, sí. - ¿Y tú estás preparada para encontrar a un hombre que te haga feliz? - Yo ahora mismo estoy conociéndome a mí de tal manera que yo estoy abierta al amor, pero dejé de creer en el amor. Porque para mí la familia era lo que yo tenía, mis hijos, mi marido entonces. Entonces, bueno, ¿me planteo volver a vivir con alguien? No, eso no me lo planteo. ¿Que a lo mejor me puedo enamorar? Puede ser. - ¿Qué dicen tus hijos de Tama? - Ellos no saben esto. De hecho, querían venir, no van a venir, evidentemente, porque vais a ver algo heavy ahora y no les quiero meter en eso, pero ellos se han notado un cambio en mamá, un cambio, un cambio. Mi hija sí sabe que mamá está malita, sí lo sabe. - Es difícil contar, porque una cosa es que te rompes un brazo y se te ve. - Me tuve que ir, me tuve que alejar de ellos, me los llevaba por delante, o sea, mi tristeza y yo soy su vida, entonces me tuve que alejar. Pero ahora me tienen 100%, y les ayudo a gestionar sus emociones. - Perdona, que me van a quitar ya. Hemos estado hablando de la gestación subrogada, que lo has nombrado tú. Ahora se está poniendo en duda a Ana Obregón, la paternidad de Áless, ¿qué te parece todo lo que también le está sucediendo? - Bueno, mira, lo que me parece es que Ana tiene que pasar de todo. Ana tiene su niña, es feliz, es suya, quiero que me entendáis porque digo esto, y punto y pelota, siempre va a haber gente que te va a cuestionar. Da igual, se acabó, que se cuestione lo que quiera, da igual. - ¿Has hablado con ella? - No, después de esta polémica no, yo coincido mucho con ella, me llevo increíblemente bien. Ana no va a eventos a no ser que sean muy puntuales, lo sabéis, ella me ha contestado, de hecho está Raúl, su amigo, no sé si habéis hablado con él. Y yo la apoyo 100% a Ana, admiro a Ana, la apoyo 100%. Yo lo haría también. - ¿Y por qué María del Monte, ya la última, por qué María del Monte tu madrina? - María del Monte es una persona que cuando nos conocimos, no habíamos tenido nunca amistad, nos conectamos mucho. Yo he estado con ella mucho, mucho el teléfono durante mi proceso, ella me confesaba, yo la confesaba, nos hemos ayudado, me ha ayudado mucho y ha empatizado una barbaridad. Buscaba la voz de la experiencia en este proceso y ella ha pasado cosas muy dolorosas y es la mejor que me va a entender en este libro y lo va a saber expresar. Muchísimas gracias. Este tema es en exclusiva
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