PARTE 1: Isabel Gemio rompe a llorar al hablar de la enfermedad de su hijo “ya no puede cenar”

Ficha técnica


Fecha 24/03/2026
Parte 1
Duración 00:05:06
Sonido Totales
Edición Editado
Localización Madrid
Firma Europa Press

Isabel Gemio rompe a llorar al hablar de la enfermedad de su hijo, Gustavo "ya no puede cenar". Argumenta: "ay, es que me emociona ya. Claro, mira, hoy no se va a quedar a la cena porque él ya no puede cenar. Quiero decirte que, bueno, no puedo hablar porque me emociono. Pero efectivamente. Es que él es nuestra fuerza. Él está aquí haciendo un esfuerzo. Él sí que hace el esfuerzo. Necesita ya muchas horas de máquina de oxígeno y no es fácil para él. Pero nos da fuerza a los demás. Nos da ejemplo y nos da amor. ¿Y cómo no vamos a luchar? Si él es el primero en hacerlo, ¿no? Y el otro hermano, pues también". Sobre su otro hijo, Diego, explica: "claro, es que para un hermano tampoco es fácil, ¿sabes? Tener un único hermano enfermo. No es fácil para los hermanos que tienen hermanos enfermos. Y Diego, pero al mismo tiempo lo ha hecho mucho más grande. Le ha aportado mucha verdad, mucho amor, mucho ejemplo. Entonces, a veces, los jóvenes, cuando tienes 15 años, pues de quejas, de tonterías. Y él se ha dado cuenta de que su hermano nunca se quejaba. Y eso es un ejemplo". Concluye: "entonces yo me siento orgullosa. Pues ya con eso, ya con eso, quiero decirte ya, yo ya no pido más a la vida, bueno que se cure mi hijo, para eso estamos poniendo nuestro granito en la ciencia y en la investigación, pero el sentirme querida y apoyada por mis hijos como madre, pues no he debido hacerlo mal, ya está, ya con eso me basta". Este tema es en exclusiva Total Isabel Gemio: - Buenas noches, Isabel. Bonita noche, ¿no? - Sí, emocionante, la verdad. Rodeada de gente que viene aquí porque tiene un gran corazón. Tiene dinero para pagar el cubierto y las empresas que colabora, que son muchas y hacen patrocinios para los pequeños gastos que tenemos. Bueno, al final siempre hay gastos, ¿no? Aunque todo el mundo, los artistas y todo el mundo lo hace altruistamente, pero siempre hay gastos inevitables, ¿no? Entonces ahí entra el patrocinio de las empresas. Y estamos muy contentos porque teníamos cierto temor este año al cambiar de sitio. - ¿Por qué? - Bueno, porque al ser más grande, pues de 200 personas pasamos a casi 400. Entonces, claro, teníamos como un poco de temor de no llegar, ¿no? Pero está lleno y muy felices y muy agradecidos. - A nivel personal, ¿qué significa esto para ti? Porque son muchos años ya, Isabel, 18 si no me equivoco, ¿no? La mayoría de edad, por eso. ¿Es una lucha, es un sacrificio? Pero tiene que ser la mayor satisfacción que te habrá dado como madre, como persona, ¿no? Como logro. - Yo no te diría que es sacrificio porque mi corazón siente que es lo que tiene que hacer. Y no soy yo. Es una fundación, hay mucha gente detrás. Está el patronato, está el comité científico, están los voluntarios. En el día a día son dos personas trabajando. Nada más. Ahí está María Romo, Beatriz, la secretaria. Que nosotros realmente, si no fuera por la generosidad de tantísima gente, no podríamos. No tenemos capacidad para algo así. Por lo tanto, es gracias a mucha, mucha gente - Hoy posabas con tu hijo, nos decía. Tuvo otro hijo Diego hablando. Que qué gran labor haces tú, pero qué lección de vida da a Díaz, pues tu hijo. O sea, que tanto a él como a hermano, como a la familia, como a todos, la gran lección. Y que verle sólo la sonrisa es digno de admirar y es la mayor satisfacción que pueda haber. Nos lo decía Diego ahora mismo. - Ay, es que me emociona ya. Claro, mira, hoy no se va a quedar a la cena porque él ya no puede cenar. Quiero decirte que, bueno, no puedo hablar porque me emociono. Pero efectivamente. Es que él es nuestra fuerza. Él está aquí haciendo un esfuerzo. Él sí que hace el esfuerzo. Necesita ya muchas horas de máquina de oxígeno y no es fácil para él. Pero nos da fuerza a los demás. Nos da ejemplo y nos da amor. ¿Y cómo no vamos a luchar? Si él es el primero en hacerlo, ¿no? Y el otro hermano, pues también. - Me emociona, Isabel. La primera vez que hablaba con él de él. Pero devoción, lo que he sentido en sus palabras. - Claro, es que para un hermano tampoco es fácil, ¿sabes? Tener un único hermano enfermo. No es fácil para los hermanos que tienen hermanos enfermos. Y Diego, pero al mismo tiempo lo ha hecho mucho más grande. Le ha aportado mucha verdad, mucho amor, mucho ejemplo. Entonces, a veces, los jóvenes, cuando tienes 15 años, pues de quejas, de tonterías. Y él se ha dado cuenta de que su hermano nunca se quejaba. Y eso es un ejemplo. - Tendemos la parte más juvenil a quejarnos por, y perdona que diga la palabra, gilipolleces. - Yo creo que a todas las edades en general nos quejamos por cosas que no merecen la pena. Le damos importancia, ponemos nuestra atención en cosas que no merecen la pena y que nos quitan mucha energía. Y mucha generosidad, porque cuando tú estás agradecido a la vida, cuando tú dices vale, voy a enfocarme en lo bueno. Porque a todos nos falta algo. A todas las personas nos faltan cosas, nos falta gente que queremos, nos pasan cosas muy duras, muy difíciles, pero vamos a fijarnos en lo bueno que nos da la vida. Es que yo tengo muchos motivos para darle gracias a la vida, como dice la canción. Yo tengo dos hijos maravillosos. Hoy toda esta gente que está aquí está de corazón y está poniendo mucho dinero. Hay mucha gente trabajando de corazón porque esto sea posible. Entonces yo me siento muy afortunada esta noche. Con todos los nervios, con toda la emoción. Yo me siento muy afortunada y muy agradecida. - Y te tienes que sentir orgullosa por la labor de madre, porque nos lo decía Diego también. Es mi ejemplo, lo ha conseguido todo. Con su libro lo ha dicho muchas cosas. Porque yo le decía, la conocemos nosotros como periodistas los que estamos aquí en este fondo. Tú la conoces como madre. Al alabar la labor tuya de periodista, él alababa más tu labor de madre. - (Se emociona) Entonces yo me siento orgullosa. Pues ya con eso, ya con eso, quiero decirte ya, yo ya no pido más a la vida, bueno que se cure mi hijo, para eso estamos poniendo nuestro granito en la ciencia y en la investigación, pero el sentirme querida y apoyada por mis hijos como madre, pues no he debido hacerlo mal, ya está, ya con eso me basta. Este tema es en exclusiva

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