Ficha técnica
Casanova reivindica el papel de la cultura para poner de nuevo el VIH en el debate público. Declaraciones del actor Eduardo Casanova, quien ha destacado el papel fundamental que han tenido el cine, la cultura y la comunicación en poner de nuevo el VIH en el centro del debate público. "Lo único que ha puesto de nuevo en el centro del debate el VIH, tanto en nosotras como en personas que no tienen VIH, es el cine, la cultura, el arte, la comunicación", ha afirmado Casanova durante su intervención en la jornada por el Día de la Cero Discriminación 'VIH, comunicación y arte frente al estigma'. Palabras de Eduardo Casanova: "Bueno, muchas gracias. Primero de todo, gracias por ponerme tan en el centro de la visibilización del VIH, pero antes de empezar yo quiero decir que lo mío es un poco un arma de doble filo. Yo me he visibilizado como persona con VIH y ha generado gran revuelo porque soy una persona muy mediática, pero antes que yo lo han hecho muchísimas travestis también en televisión, que no hay que olvidar, y lo han hecho muchas otras personas. Entiendo que lo mío tenga más difusión, pero no soy el único por suerte. Pero agradezco mucho tus palabras y las de la ministra. Bueno, yo decido hacerlo público porque, fíjate, la decisión de hacerlo público es algo que se va transformando a lo largo del tiempo. En primera instancia decido hacerlo público por mí porque vivir con VIH a la vez que sufres el estigma y la violencia sistemática de la sociedad es algo que es inviable para las personas. Y además decido hacerlo público porque yo sí soy un privilegiado y tengo la capacidad de poder pagarme una psicóloga y una psiquiatra que me ayuda a dar ese paso. Tal vez muchas personas con VIH no son capaces de dar ese paso no solo por el estigma, que también desde luego, pero también porque no tienen ese apoyo psicológico que por desgracia a día de hoy la sanidad no cubre. Pero en primera instancia lo decido hacer por mí, por una necesidad mía pero sí me voy dando cuenta de que es algo que puede ayudar a muchas más personas. Yo la primera vez que me acerqué a apoyo positivo fue para pedir ayuda para un amigo migrante que no tenía la medicación. Hay que recordar que si no tienes el carnet de la seguridad social no recibes la medicación y estas personas tienen que acudir a organizaciones como puede ser Apoyo Positivo o Seisida para que les gestionen todos esos trámites cuando la medicación debería ser accesible para absolutamente todo el mundo. Y la primera vez que me acerco yo a apoyo positivo, ya teniendo VIH pero no siendo visible y no sabiéndolo a Apoyo Positivo, es para pedir ayuda por otra persona. Entonces, sin querer yo ser Santa Teresa de Jesús, que voy ayudando a todo el mundo, sí es verdad que es algo que me he interpelado siempre. Pero es porque creo que como privilegiado he tenido las herramientas para poder generar esa resiliencia. () Me parece que es algo muy positivo, yo nací en el año 91 no viví como fue el impacto mediático de los inicios de la pandemia en los 80, en los 90, pero soy una niña vieja y me he documentado y he estudiado sobre VIH y sobre el impacto que ha tenido en diferentes épocas y lo que sí es cierto es que he llegado a una conclusión. Yo creo que desde el pico más álgido de la pandemia hacía mucho tiempo que no se hablaba de VIH de esta forma ¿Y por qué se ha hablado de VIH de esta forma? Pues mira, todo empezó con Silencio, la serie producida por Apoyo Positivo, en la que yo estuve en Prime Time durante mucho tiempo. Es decir, un proyecto cultural puso en boca de muchas personas, no solo del colectivo, sino fuera del colectivo, el hecho de hablar de VIH. Luego, a partir del anuncio del estreno del documental SIDOSA, que se estrena el 23 de abril, pues también se ha vuelto a hablar. Es decir, es muy importante, desde luego, que es muy muy importante el avance científico, que España sea un país que da una respuesta muy buena a las problemáticas del VIH, pero lo cierto es que a mí, y hablo desde una opinión completamente personal, lo que me hace sufrir y lo que no me hace tener una vida plena no es por ejemplo tener que aguantar los dos pinchazos antirretrovirales inyectables y estar sufriendo porque estoy deseando que salgan los inyectables a cada seis meses. Eso, bueno, me fastidia, pero no mucho. Lo que me fastidia realmente y lo que me hace una vida complicada a mí y a muchas otras personas con VIH es el estigma y la violencia que sufrimos. Y es cierto que lo único que ha puesto de nuevo en el centro del debate el VIH, tanto en nosotras como en personas que no tienen VIH, es el cine, la cultura, el arte, la comunicación. Y estos proyectos artísticos, en concreto el primero, Silencio, estuvo, insisto, financiado por Apoyo Positivo. Y ya concluyo, perdonad, pero sí es cierto que muchos de nosotros o nosotras nos acercamos a asociaciones como Apoyo Positivo, a Seisida para pedir ayuda, personas migrantes para conseguir la medicación, yo para hacer una serie que tal vez no consiga financiar en otro lugar, pero sí con apoyo positivo porque habla de VIH y son asociaciones que están trabajando de forma precaria, que les cuesta salir adelante. Es decir, necesitamos que el apoyo no solo venga de las asociaciones que nos están salvando la vida y que difícilmente se las salvan a ellas a sí mismas y que venga de lugares institucionales.
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